Retrato de un Antipoeta (Crítica de Cine)



Hace unas semanas atrás vi un trailer sobre el documental de uno de los grandes de la escena intelectual chilena, Nicanor Parra, en el cual se anunciaba su estreno para la última semana de agosto. Así que paciente y con ansias esperé que apareciera en los cines (Don Nica merece ser visto en pantalla gigante).

Tras la llegada del documental a los cines capitalinos, acudí a una de las cinco salas en que se exhibe. El resultado fue una decepción. Lo que se observa son varios fragmentos de conversaciones y discursos ofrecidos por el poeta, además de algunos datos freak sobre su vida, pero que en su conjunto no muestran conexión alguna. Por lo mismo, da la impresión que ni siquiera el director (Víctor Jimenez) supiera cuál era su intención al filmar a Nicanor Parra. A todo esto habría que agregar que la propuesta cinematográfica en cuanto a relato, imagen y musicalización era pueril, por decirlo de alguna manera.

Lo que sí puedo decir, es que a pesar de la mala propuesta del documental, la figura de Nicanor Parra logra entretener y sostener la hora y media de duración del film. Así que si bien por un lado pensaba en el porqué de las escenas innecesarias y la existencia de documentales malos, por otro lado me emocionaba cuando el Antipoeta reflexionaba en alguna conversación o discurso.

En resumen, si les gusta Nicanor Parra véanlo, pero esperen que aparezca en DVD, porque para el cine no da.


¿Dónde? Cine Hoyts La Reina, Parque Aruaco, Huérfanos

Recomendados del 10/08 al 16/08

"Los Peces No Vuelan" (Teatro)



En el teatro UC de Ñuñoa se presentará la obra Los Peces No Vuelan en el marco del festival "La Rebelión de los Muñecos". Esta obra es un imperdible y para quienes no la han visto, no pueden dejar pasar esta oportunidad.

¿Dónde? Teatro UC - Jorge Washington 26 (Plaza Ñuñoa)
¿Cúando? Jorge Washington 26 (Plaza Ñuñoa), 19 horas
Aporte Entrada general: $6.000. Adultos mayores y convenios: $ 4.000. Estudiantes: $3.000



"Matadero Alma" (Danza)


La Compañía Danza en Cruz presenta esta semana la obra de danza contemporánea "Matadero Alma" en la sala Claudio Arrau del Teatro Municipal de Santiago. Uno de los nominados al Altazor 2008 que se reestrena para deleite de los amantes de las artes coreográficas.

¿Dónde? Teatro Municipal de Santiago - Sala Claudio Arrau
¿Cúando? 14 al 16 de agosto, 19:30 horas
Aporte Entrada general: $4.000. Estudiantes: $2.500



"Canción para Caminar sobre las Aguas" (Teatro)


En el Teatro Lastarria 90, se está llevando a cabo por estos días el Festival 9 Directores, en cuyo marco se presentará el lunes 10 de agosto la obra "Canción para Caminar sobre las Aguas" de la Compañía de Teatro La Concepción. La entrada tiene un valor simbólico de $1.000.

¿Dónde? Teatro Lastarria 90, Paseo Lastarria, Santiago (Metro UC)
¿Cúando? lunes 10 de agosto 19:00 horas
Aporte Entrada general: $1.000 (por orden de llegada). Reservas numeradas $3.000

Los Peces No Vuelan (Teatro)


Los Peces no vuelan es una obra de una estética cuidadísima, que se convierte en un completo deleite visual y auditivo para el espectador. Su colorido y un gran número de artilugios utilizados lúdica e ingeniosamente nos transportan en cosa de segundos al terreno de nuestra infancia y nos predisponen a la fábula.

La obra explora el universo onírico de sus personajes y los empuja hacia la realización de sus sueños. La ilusión de unos y el miedo de otros, determina el camino que recorren y su destino hacia el final de la obra. El argumento no es pretencioso, y más que un hilo conductor entre las cinco historias, podemos hablar de una malla de mágicas coincidencias de la que somos observadores.


En un gran trabajo de dirección, Miguel Bregante alimenta el imaginario con algunos elementos de la película "El Gran Pez", creando escenas de especial belleza y una obra que definitivamente debe ser vista.

Destacan las interpretaciones del rol protagónico, Diego Hinojosa, y de su notablemente caracterizado padre, Roberto Cobián. Pero, por sobre todo, Los Peces No Vuelan es una invención colectiva en la que la ilusión es creada por la totalidad de los actores, quienes dan en conjunto vida al montaje, sorprendiéndonos a cada minuto con el mejor espectáculo familar 3D en cartelera. ¡No se la pierdan!

¿Dónde? Teatro Universidad Católica, Jorge Washington Nº 26, Plaza Ñuñoa.
¿Cuándo? Miércoles 12 de agosto al sábado 15 de agosto, 19 horas.
Aporte General $6.000, Estudiantes $3.000, Tercera Edad $4.000.

Despobladores (Danza)


La Compañía de Papel (premiada con el Altazor 2009) se ha atrevido a desempolvar su obra "Despobladores", realizando un premontaje el fin de semana recién pasado en el Centro de Extensión Quinta Normal. Su director, Andrés Cárdenas, volvió a asumir un rol interpretativo a dúo con la bailarina Bárbara Achondo, en una obra que destaca por su intensidad y compromiso actoral.

Lo que vimos este fin de semana fue una obra inconclusa, una pausa en pleno proceso constructivo con el fin explícito de solicitar retroalimentación antes de continuar. Y es que Despobladores quiere reinventarse, redescubrirse a partir de la mirada del público y dar un paso más en el hilo narrativo hacia la resolución de sus temas y conflictos.

El título de la obra alude al texto "El Despoblador" de S. Beckett, al que parafrasea verbalmente y del cual recrea cierta actividad frenética de cuerpos luchando por escapar de sí mismos, en la búsqueda de una vía de redención y liberación. Una búsqueda que no es individual, sino comunitaria, confinada a dimensiones espaciales conocidas y que se narra coreográficamente como la historia de una pareja que desea desprenderse del recuerdo y las ataduras que ha dejado el otro.

Así, la imposibilidad de escape, se transforma en retorno cíclico, el hilo narrativo tuerce su orden cronológico y los pasos se repiten en un sinnúmero de combinaciones:

'Estancia donde los cuerpos van buscando cada cual su despoblador. Asaz amplio que permita buscar en vano. Asaz estrecho para que toda escapatoria sea vana'

Aunque escenográficamente se construye a partir de elementos mínimos -un muro, un rayo de luz, una carta-, la interpretación basta en ciertos pasajes para constituir una experiencia dolorosa. ¿Cómo rehacer la confianza? ¿Cómo resarcirnos del daño? ¿Cómo alejarnos de quien amamos?. Hay imágenes bellas que merecen ser rescatadas: un muro fragmentando la gravedad, nudos que bregan por desatarse, luces que ocultan todo excepto el objeto amado; así como otros pasajes que precisan ser recortados o mejor contextualizados.

La música en vivo agrega mucho valor a la obra, sonidos análogos y electrónicos ricos en texturas, dibujan una atmósfera liviana y nos sitúan en la contemporaneidad. Ayudó en ciertas interpretaciones en solitario que se hacen extensas. Los momentos más altos son los de entramadas interacciones entre los protagonistas, los ojos emocionados de quien siente el desgarro en cada nueva puesta en escena.

Vale la pena esperar el resultado de este proceso, para ver cómo se articulan y transforman las escenas en un todo con un hilo conductor un poco más evidente y sus emotivos cuadros en el reflejos de nuestras propias cadenas y nuestro anhelo de liberación.


Recomendados del 27/07 al 02/08

"Los Peces No Vuelan" (Teatro)


En el teatro Facetas, se volverá a montar la obra "Los Peces No Vuelan" de la Compañía La Mona Ilustre, obra que fuera muy bien recibida en abril de este año y que se debate en el surrealismo de "tres historias que reúnen a cinco personajes que luchan por un sueño o huyen de él". Una nueva oportunidad para quienes aún no la hemos visto.

¿Dónde? Teatro Facetas, Vicuña Mackena 602 (Metro Santa Isabel)
¿Cúando? 28, 29 y 30 de julio 20°° horas
Aporte $ 3.000


"Pies pa' Volar" (Danza)

Esta magnífica obra, ganadora de un Altazor este año, se vuelve a presentar en Santiago con fecha única este sábado 01 de agosto a las 21:00 en el Club Armanda. Tras la obra habrá una fiesta en el mismo local.

¿Dónde? Club Armanda
¿Cúando? sábado 01 de agosto 21:00 hrs
Aporte $ 2.500

Cat Power en Chile

Lo de Cat Power fue magia pura. Bastaron las dos primeras notas de su voz para que olvidáramos la lluvia, el frío y una larga fila a la intemperie. Una puesta en escena mínima fue un fiel reflejo de la sencillez con que Chan Marshall se presentó ante su emocionado público, (compuesto de admiradores personales y algunos acompañantes).

Chan ingresó al escenario que lucía particularmente espacioso (ataviado tan solo con una malla negra !) e inmediatamente lo atiborró con su encanto. Sin necesidad de introducción alguna, nos sumergió inmediatamente en la atmósfera nostálgica de sus canciones y nos llevó de paseo por aquel territorio suyo en que conviven el folk y el blues.

The Dirty Delta Blues Band, estuvo siempre a la altura del evento, incluyendo un tecladista ‘showman’ y un baterista absolutamente de lujo. La banda funcionaba como un todo al que Chan se acoplaba intermitentemente. El tempo iba disminuyendo y nos sentíamos inmersos en la densa bruma de un bosque perfumado, de cuya espesura sólo brotaba una guitarra quejumbrosa. Chan cantaba impostando hechizos que diseminaba entre los asistentes y quebraba con su voz el ritmo del blues, desarticulándolo y haciéndolo estallar en mil mariposas nocturnas y en un jardín de rosas rojas.

La ilusión se desvaneció durante unos minutos hacia la mitad del espectáculo. Algunos problemas de audio rompieron el hechizo y nos vimos despertando del sueño antes de lo esperado. Fue en ese momento en que Chan improvisó algunas versiones de sus temas más populares (The Greatest, Lived in Bars), logrando recapturar al público y continuar con un repertorio basado principalmente en covers (muchos de ellos aún inéditos).

Con un incomparable cover de “Angelitos Negros”, llegamos a un éxtasis absoluto: una versión desgarradora, una Chan completamente abandonada a la pasión contenida en sus rimas y una banda que anunciaba ya el nirvana, ya el apocalipsis. Así nos fuimos a un intermedio largo, cinco minutos con un riff de fondo y todo el Caupolicán aplaudiendo y ansiando su retorno.

Después de tres nuevas canciones, cerró el show regalándonos una versión de “I don´t blame you” y como último acto de magia, transformó al mismísimo teatro en un colorido jardín, lanzando una veintena de rosas al público, para colmo de nuestro regocijo.

Volvimos a la lluvia bajo la dulce influencia de esta sencilla y apasionada mujer de Georgia. Y a medida que nos alejábamos del Caupolicán emocionamos una vez más, junto a ella, la melancolía y el desamor del que se embeben sus canciones.


De Pärt a Wagner (Concierto)


El concierto de hoy en el Teatro Universidad de Chile migró desde la serenidad de Arvo Pärt hasta la intensidad de Wagner en lo que fue su Programa Número 12, dirigido por Maximiano Valdés. Pequeños cambios en la programación (en realidad la adición de una pieza a modo de obsequio), transformaron la primera fracción del concierto en un viaje por el aire, lo etéreo y lo místico para volver del intermedio con la energía y pasión que nos transmite el agua.

Aire:

1 "El Cisne de Tuonela", Jean Sibelius

Una pieza celestial, de lineas calmas y diáfanas. Valdés transforma a la sinfónica completa en una gran celesta de sonidos dulces y relajantes, con la única digresión de un susurrado redoble del timbal, que cual rumor sísmico nos advierte de la fragilidad en medio del vuelo. Una interpretación magistral, contando como protagonista un corno inglés símbolo del cisne negro y el mito a que refiere la obra.

2 "Misa Berlinesa", Arvo Pärt

La orquesta se reduce y entra en escena la Camerata Vocal de la Universidad de Chile, ejecutando una pieza claramente exigente, no tanto por el virtuosismo a desplegar sino porque la obra no se asimila a ninguna de las misas tradicionales. Pärt, ha despojado a la misa de todos sus adornos, reduciendo el acompañamiento orquestal a mínimas insinuasiones y dejando al coro polifónico como absoluto protagonista. El arreglo coral equilibra la totalidad del texto sobre unas cuantas líneas melódicas, exponiendo los movimientos tradicionales (Kyrie, Gloria, Sanctus...) con escasos y armónicos trazos que suspenden al espectador en la reflexión. Por austera y mínima, requería la pieza una prolijidad excepcional en la interpretación, la cual fue alcanzada a intervalos por el coro.

Agua:

3 "Obertura de El Buque Fantasma", Richard Wagner

El primer acorde tras el intermedio fue una zambullida súbita en la mar revuelta. La orquesta en pleno despertando con brío, entregándose completamente a la majestuosidad de este titán insuflante que suele ser la obra de Wagner. Los violoncellos tendían jarcias a lo largo del escenario y los vientos nos transpasaban la sensación de alarma y zozobra. Nos sorprendió Valdés con esta apasionada interpretación y disfrutamos plenamente el contraste largamente conseguido.

4 "El Mar", Claude Debussy

El concierto, terminó con la obra "El Mar", que trajo a nuestros oídos el valseo y tintinar rítmico de la costa, el romper de las olas y una sonoridad capaz de evocar las imágenes más vívidas. El tercer y último movimiento "diálogo del viento y el mar", quizás el más conocido de la sinfonía, fue el cierre perfecto para la jornada, tras la cual el público se deshizo en ovaciones y ni siquiera cupo la necesidad de un bis.

Para Ver y Escuchar:
El Cisne de Tuonela (Jean Sibelius)

Narciso, el Extasiado (Danza)

Narciso, El Extasiado

Nuestra identidad personal y el mito del mismo nombre, son los temas tratado por Isabel Croxatto en su obra Narciso, El Extasiado. Tuve la oportunidad de ver esta obra el día de ayer en el Teatro Municipal, junto con otros 130 espectadores -Isabel es una mujer que trae gente a sus graderías-, aún incompleta y con algunas escenas que debieron omitirse debido a la lesión que aún sobrelleva Isabel y que le impide bailar.

El montaje se alimenta de una escenografía cuidada e inquietante diseñada por Carlos Gallardo y a ratos goza de cuadros formidables, como una suerte de pas de deux entre un violinista y una bailarina multiplicada por una pléyade de imágenes especulares . La música fue también un punto alto de la obra, ejecutada en vivo incluyó improvisaciones para viola da gamba y algunas piezas en piano y percusión, acompañada de un sonido impecable a cargo de Pablo Contreras.

La obra, sin embargo, no termina de cerrarse: Narciso adolece de un hilo conductor explícito y se queda en la presentación de cuadros aparentemente inconexos, preguntas sobre la identidad del artista, la relación entre el bailarín y el espejo, la interacción de la danza con el público y sus múltiples interpretaciones. Fragmentos de una estética refinada y pletórica de símbolos, pero que parece circunscribirse permanentemente a la retórica y a la reflexión interna desde el arte hacia el arte, en un discurso más bien ajeno al espectador: mi identificación y conexión emocional con la obra se vio siempre limitada, salvo algunos pasajes de excepcionalidad sonora.

Tras finalizar, la respuesta del público fue más bien tibia, con un aplauso que se prolongó en un reconocimiento a la trayectoria de la compañía y al riesgo que siempre significa apostar por la danza contemporánea, abriendo y explorando nuevos espacios y lenguajes, en un país con tan pequeña tradición coreográfica como el nuestro.


Isabel Croxatto

La Ciudad de Cristal (Novela)

La Ciudad de Cristal es el primer libro de la Trilogía de Nueva York, la novela que consagró a Paul Auster como el escritor norteamericano más importante de los ochenta. En una suerte de sátira a las novelas policiales, Auster se sumerge en el tema de la existencia y la palabra.
La misión de su improvisado detective descubrir la íntima relación entre ellas, develar el rol creador de la palabra.

Al decir "silla", junto con significar un objeto concreto, se están creando mil sillas, todas sus combinaciones, todas igualmente posibles; es por ello que el poder de intelegir el mundo y de transformarle en lenguaje es uno con el poder de crear. Es el sentido que tiene el "Verbo" en la tradición cristiana. El Verbo es el potencial de acción. Toda acción es posible desde el instante en que puede pronunciarse. El don de la palabra es, por lo tanto, el don de crear mundos. Es el rol creacionista del poeta del que nos hablaba Huidobro: "no cantéis la rosa, hacedla florecer en el poema".


Para Auster es urgente volver nuestra atención al lenguaje. El mundo se agota ante nosotros, la realidad se extingue en manos de la ciencia y la globalización. Hemos puesto todo el interés
en la comprensión, en la exégesis del mundo y olvidado por completo la metáfora, los matices, los mundos que habitan en el mundo.

La preocupación por el lenguaje se transforma en la novela en una obsesión: la descomunal tarea de hallar el nombre correcto, la palabra original y verdadera, las expresiones que describan completamente a una sociedad en colapso. Al punto que la misma novela comienza
rápidamente a descontruirse, hasta no ser más que un cuarto vacío, un gran "suelo de madera y cuatro paredes blancas".

Y entonces la última palabra, la defintiva, la que cambiará el curso de la historia queda por pronunciarse en la boca del lector.


"¿Hasta qué punto toleraría la gente las blasfemias si le
proporcionaban diversión? La respuesta es evidente, ¿no? Hasta
cualquier punto. La prueba es que todavía leemos el libro"

Paul Auster, La Ciudad de Cristal

El Gran Sueño del Paraíso (Novela)


Sam Shepard es un premiado dramaturgo norteamericano, coguionista de películas como “París, Texas”, que ha incursionado con magistral habilidad en el género del cuento. Shepard ha recogido el pañuelo lanzado por Raymond Carver y escrito con su pluma acá en “El Gran Sueño del Paraíso” (Anagrama, 2004) un puñado de cuentos tan breves como inquietantes.

Shepard logra con unos cuantos trazos enfrentarnos al mundo interior de sus personajes (niños, ancianos, hombres, mujeres) exponiéndolos a la situación más extrema y compleja de nuestra sociedad actual: el diario vivir. Logra aquí y allá sacarnos una sonrisa de complicidad al ver reflejadas en sus páginas nuestras mismas batallas: las relaciones humanas, la rutina, la sexualidad, la muerte.

Los paisajes de Shepard pertenecen al reino de lo cotidiano. Nada realmente importante parece suceder en sus hojas, los incidentes no pasan de la anécdota, algunas de ellas tan sencillas que parecen haber sido arrebatadas al olvido. Pero es precisamente esa atención a los detalles lo que encanta. Shepard hace que reparemos en nuestros propios gestos, en nuestra reacción frente a aquellas pequeñas catástrofes domésticas y que nos preguntemos qué es lo que tácitamente comunicamos.

Al igual que en los cuentos de Carver, la tensión tiene lugar en el reino de lo implícito. La historia oculta jamás emerge. Shepard nos pasea por la superficie de sus dramas y no nos cuenta jamás la trama. El rol del lector es, por lo tanto, activo. El lector debe completar la historia como si de un test proyectivo se tratase, ha de valerse de las pequeñas pistas y amarrar los cabos sueltos con el mismo material con que se urde su propia vida, las mismas preguntas y desazones. Shepard nos lleva al límite, pero al límite de nosotros mismos, al límite de lo que podemos sobrellevar, de lo que podemos intelegir y de lo que cabe esperar de los demás.

El cuento que da título a esta recopilación, es en sí una ironía sobre el acto de despertar y el estar realmente despierto. Quizás el mensaje último del libro sea un llamado a despertar de este espiral hacia delante llamado mundo moderno y anclarnos en el presente, en la vida que se nos escapa entre los dedos en cada uno de sus pequeños detalles.

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