El concierto de hoy en el Teatro Universidad de Chile migró desde la serenidad de Arvo Pärt hasta la intensidad de Wagner en lo que fue su Programa Número 12, dirigido por Maximiano Valdés. Pequeños cambios en la programación (en realidad la adición de una pieza a modo de obsequio), transformaron la primera fracción del concierto en un viaje por el aire, lo etéreo y lo místico para volver del intermedio con la energía y pasión que nos transmite el agua.
Aire:
1 "El Cisne de Tuonela", Jean Sibelius
Una pieza celestial, de lineas calmas y diáfanas. Valdés transforma a la sinfónica completa en una gran celesta de sonidos dulces y relajantes, con la única digresión de un susurrado redoble del timbal, que cual rumor sísmico nos advierte de la fragilidad en medio del vuelo. Una interpretación magistral, contando como protagonista un corno inglés símbolo del cisne negro y el mito a que refiere la obra.
2 "Misa Berlinesa", Arvo Pärt
La orquesta se reduce y entra en escena la Camerata Vocal de la Universidad de Chile, ejecutando una pieza claramente exigente, no tanto por el virtuosismo a desplegar sino porque la obra no se asimila a ninguna de las misas tradicionales. Pärt, ha despojado a la misa de todos sus adornos, reduciendo el acompañamiento orquestal a mínimas insinuasiones y dejando al coro polifónico como absoluto protagonista. El arreglo coral equilibra la totalidad del texto sobre unas cuantas líneas melódicas, exponiendo los movimientos tradicionales (Kyrie, Gloria, Sanctus...) con escasos y armónicos trazos que suspenden al espectador en la reflexión. Por austera y mínima, requería la pieza una prolijidad excepcional en la interpretación, la cual fue alcanzada a intervalos por el coro.
Agua:
3 "Obertura de El Buque Fantasma", Richard Wagner
El primer acorde tras el intermedio fue una zambullida súbita en la mar revuelta. La orquesta en pleno despertando con brío, entregándose completamente a la majestuosidad de este titán insuflante que suele ser la obra de Wagner. Los violoncellos tendían jarcias a lo largo del escenario y los vientos nos transpasaban la sensación de alarma y zozobra. Nos sorprendió Valdés con esta apasionada interpretación y disfrutamos plenamente el contraste largamente conseguido.
4 "El Mar", Claude Debussy
El concierto, terminó con la obra "El Mar", que trajo a nuestros oídos el valseo y tintinar rítmico de la costa, el romper de las olas y una sonoridad capaz de evocar las imágenes más vívidas. El tercer y último movimiento "diálogo del viento y el mar", quizás el más conocido de la sinfonía, fue el cierre perfecto para la jornada, tras la cual el público se deshizo en ovaciones y ni siquiera cupo la necesidad de un bis.
Para Ver y Escuchar:
El Cisne de Tuonela (Jean Sibelius)








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